martes, 1 de abril de 2014

Hace 4 años..

Hace 4 años que te fuiste y aún me cuesta asimilarlo. Aún veo tu sombra junto a la puerta y siento tu olor al acercarme a tu antigua silla. Al llegar noto tu ausencia esperando tu llegada pronto fingiendo que sólo has salido a dar un paseo o te encuentras trabajando como lo hacías cuando era pequeña, cuesta asimilar que ya no volverás y que tu ausencia es permanente.
El tiempo pasa rápido y no parecen haber transcurrido ya 4 años desde que te fuiste aquella madrugada, que a pesar de no haberla presenciado cerca de ti, permanece vívida en mi mente:

 La noche estaba tranquila y yo dormía como siempre; pero, de pronto, sonó el celular de mi mamá y todos nos levantamos alterados. Cuando ella contestó supe dentro de mi que algo estaba mal. De inmediato le dijo a mi papá lo que pasaba y él se levantó rápidamente; mi mamá entró a mi recámara y le marcó a mi tía Lily para informarle lo que pasaba y que la ambulancia iba camino a casa de mi abuelita. Sentía algo dentro de mi. Un mal presagio que no podía externar. Miles de pensamientos pasaban por mi cabeza y sólo rogaba por que te pusieras bien.
Mis papás salieron a toda prisa de mi casa dejándonos solas a mi hermana y a mi. Ella permanecía serena, dormía sin percatarse de lo que pasaba (o quizá eso aparentaba) mientras que yo daba vueltas en mi cama sin poder si quiera cerrar los ojos; sólo pensaba en tí.
Casi de inmediato la puerta sonó y mis tíos dejaron a Doris aquí. Ella también dormía, al parecer tampoco se daba cuenta de la situación.
Cuando ellos se fueron me quedé nuevamente en silencio, recostada en mi cama preocupada por lo que pasaba. Yo quería ir, quería acompañarte y ayudarte; decirte que todo estaría bien y lo mucho que te quería. Pronto mi silencio comenzó a interrumpirse al escuchar a lo lejos la ambulancia que se aproximaba. Mi corazón latía con rapidez y los nervios invadían mis pensamientos. El sonido de la sirena pronto me aturdía más y sabía que estaban más cerca de ti. Cuando finalmente el sonido se calmó supe que se habían detenido y que pronto te revisarían. Quería que te estabilizaran, que tú estuvieras mejor y que sólo hubiera sido un susto. Quería quizá que sólo fuera algo poco grave que con unos días de hospitalización mejorara. 
Espere el sonido de la ambulancia durante treinta minutos pero no escuché su partida. Dentro de mi albergaba la esperanza de que hubiera sido un susto, de que no hubiera sido grave y que con una revisión rápida te hubiera bastado. Esperaba que pronto llegaran mis papás y que nos contaran que todo había sido un susto pero nada ocurrió. Pasaron Dos horas. Tres horas, y mis papás no regresaron. Tampoco regresaron por Doris y la situación comenzó a preocuparme aún más. Quería alejar lo obvio de mi cabeza: "Quizá sólo están platicando" me decía. 
El cielo poco a poco comenzó a iluminarse y no había podido conciliar el sueño aún. Necesitaba saber algo de ti. Quería saber que estabas bien y que ese día volverías a mirarme y me sonreirías.
A las siete y treinta el teléfono sonó. Contesté rápidamente y mi papá me informó que tú te encontrabas grave. Me indicó que nos arregláramos para ir a despedirnos de tí. Mintió. Y no me di cuenta de eso hasta cinco minutos después que el teléfono sonó nuevamente y otra de mis tías nos dijo con naturalidad que te estaban esperando en la funeraria desde hacía una hora. Al escuchar esto me quedé helada y sin poder creer lo que escuchaba. Decidí responder con naturalidad y proporcionarle el teléfono de mi papá. Al colgar el teléfono me sentí la peor persona del mundo. Yo quería verte, quería hablarte aunque fuera un minuto, decirte lo mucho que me importabas y despedirme de ti. Sobre todo eso, decirte adiós. 
Todos te habían visto el día anterior, pero yo no. Yo salí con unos viejos "amigos". Estuve a nada de cancelarles e ir a visitarlos pero por cosas del destino los acompañé y no pude verte ese día, tu último día aquí. Sólo pensaba en eso, quería decirte adiós y ya no podría.

Aún pienso mucho en aquel día. Si tan sólo les hubiera cancelado, si no los hubiera esperado tanto podría haberte dicho adiós. A veces lloraba por las noches lamentando esto.

A pesar de que no pude verte esa noche, extrañamente puedo visualizarte y esa imagen me atormenta.

Cómo quisiera regresar el tiempo para poder estar más tiempo contigo, para acompañarte más en tus últimos días aquí y decirte cuanto te quería. Quisiera volver a vivir tantos momentos felices a tu lado y tantas palabras que me hicieron sonreír en tantas ocasiones. Ojalá pudiera volver a sentir tus abrazos. A escuchar nuevamente tu voz o a mirarte dormir, me gustaba hacer eso, verte dormir en el sillón. Nunca te lo había dicho.

Ojalá hubiera podido hacer algo para que te quedaras y nos dieras más momentos de felicidad. Habría hecho todo lo que estuviera a mi alcance para cuidarte y verte mejor.

Te he soñado varias veces y cuando estás ahí no quisiera despertar. Veo tu sonrisa y yo sonrío de inmediato. No quisiera dejarte ir.

La última vez que te vi sonreír fue aquél día en la feria ¿Lo recuerdas? Creo que no tenías muchos ánimos ya por esas fechas. Mi abuelita te llevaba en silla de ruedas y tú sólo mirabas, no caminabas mucho por el dolor de tus piernas y te limitabas a permanecer callado. Nos detuvimos en un pequeño "stand" y me compraste una pulsera que aún conservo. Al salir al pabellón había un imitador de "Emmanuel" y eso te animo bastante. Te veías de buen humor y cuando éste comenzó a interpretar "La chica de humo" te levantaste de la silla y comenzaste a bailar, aún recuerdo tu rostro iluminado al hacerlo. Tu buen humor regresó en ese instante y la chispa que irradiabas pronto nos contagió. Me gustó verte así. Feliz.

No sé si vayas a leer esto o si sepas que te pienso muy seguido pero quería escribirte por si algún día quieres saber lo que pasa por mi mente. Quería que supieras que jamás te olvido y que eres, y fuiste, una persona muy importante en mi vida, de esas que pocas veces encuentras y que te dejan marca para toda la vida. A pesar de ser joven aún, me dejaste muchas enseñanzas y buenos recuerdos. Donde quiera que estés espero que seas tan feliz como eras aquí y que sepas que aquí te echamos mucho de menos.

¡Te quiero abuelito!

domingo, 21 de julio de 2013

...y entonces todo quedó en silencio



Me miró fijamente por unos segundos. Sus dedos acariciaron con suavidad mis mejillas. Sonreí
-Bien, creo que aquí se termina el encanto señorita, son casi las doce y pronto el carruaje se convertirá en calabaza - respondió Emilio con ese brillo tan peculiar en sus ojos
-Pues debe de ser una calabaza muy fina para haberse convertido en Mustang- le respondí entre risas. Emilio se limitó a mirarme sin sonreír; se acercó lentamente a mi y me besó. Fue el beso más dulce que me habían dado. Emilio se alejó lentamente de mi y esbozó una pequeña sonrisa amarga. Suspiré como siempre lo hacía al finalizar un beso.
- Suspiro 116 - dijo con tristeza - ¿Sabes lo que eso significa?
-¿Hablas en serio? ¿Te vas sin más? - le respondí con un aire de indignación
-Ese fue el trato, sólo 116 suspiros, ni uno más - dijo Emilio mordiéndose el labio intentando contener miles de palabras
-¡Debe de ser una broma! Emilio Te amo con todo mi ser ¿Acaso no te importa? - Emilio seguía con la mirada baja - ¿Acaso no significaron nada para ti estos meses a mi lado?
-Carolina, sabes que no se trata de eso. Eres una de las cosas mejores cosas que la vida me ha dado. Sabías desde el principio que esto pasaría, sólo 116 suspiros, 116 días a tu lado ¿Ya olvidaste nuestro trato? - respondió Emilio intentando ser fuerte
-No lo olvido pero ¡Al diablo con el trato! ¡Dejémoslo de lado y continuemos con esto! - dije
-Quisiera que fuera así de fácil Caro, en verdad lo quisiera pero las cosas no son así - Emilio miró su reloj - Creo que es hora de irme. Gracias por todo Carolina - negué con la cabeza
-¿Volveremos a vernos? Quiero decir ¿Esto es el fin? - dije intentando no romperme frente a él
-Puede que sí, puede que no. Lo descubriremos según como salgan las cosas - respondió Emilio con seriedad
- ¿Qué cosas Emilio?
-Tengo que irme Carolina ¡Hasta pronto! - Emilio me dió la espalda y se dirigió a su automóvil
-¡Emilio! ¡Te amo! - grité. Emilio me miró y noté que una lágrima cayó por su mejilla, subió con rapidez al automóvil y de inmediato el motor rugió con bastante intensidad. Quise correr para detenerlo pero una fuerza en mi interior no me dejó hacerlo, yo estaba consiente de que esto pasaría. Tendría una relación con él pero iba a terminar este día. Todo se había fijado en un principio y yo había estado de acuerdo. No podía retractarme ni hacer nada para cambiarlo. Emilio aceleró el Mustang y cuando estuvo lo suficientemente lejos todo quedó en silencio.

Entré a casa y subí de inmediato a mi habitación donde comencé a llorar. No entendía los motivos de Emilio. En un principio no me habían importado tanto pero ahora que se marchaba no lograba entender el porqué de su partida, quizá Larissa tenía razón él sólo estaba jugando conmigo y yo lo había aprobado. Le había dado el poder para poder hacer lo que quisiera conmigo y después dejarme botada como si nada. Le había contado mis más grandes secretos y le había regalado mis últimos días en la preparatoria. Lo amaba con todo mi ser y jamás sabría sí él lo había hecho por lo menos un poco. Jamás pronunció un "Te amo" y ahora me dolía más que nunca.Seguí plantéandome mil y un dudas sobre él mientras lloraba hasta quedarme dormida.

Al día siguiente me levanté temprano como de costumbre pero pasé la mayor parte del día sin hacer nada, sólo recostada en mi habitación mirando el techo y con una sola cosa en mente: Emilio.

Me armé de valor y me puse un pantalón deportivo para ir rumbo a su casa. Si su madre me veía ahí parada no se negaría a abrirme,estaba segura de que me haría pasar y Emilio tendría que darme una explicación. Cuando estuve frente a su puerta toqué la puerta cuatro veces sin obtener respuesta. Miré por sus ventanas y todo se veía sin cambios, los muebles conservaban ese aspecto ordenado que siempre tenían .

-Vendré más tarde - dije para mi misma. El regreso a mi casa me pareció eterno, sin Emilio a mi lado las cosas se paralizaban y el tiempo no parecía correr. Necesitaba saber de él. No me importaba que fuera un loco demente o un delincuente muy buscado, simplemente quería saber el motivo de su partida fuera cual fuera. En ese instante mi teléfono sonó. Conocía ese tono. Siempre que se trataba de Emilio eso aparecía. Metí mi mano al bolsillo y saqué mi celular temblorosamente. Miré la pantalla donde se leía

1 nuevo mensaje de Emilio

Mi corazón latió rápidamente. Era él. No me había olvidado del todo. Sabía que no lo haría de la nada. Por lo menos pensaba en mí y eso me alegraba. Pulse el botón verde ansiosa de ver lo que me aguardaba y esto me sorprendió a un más.

Carolina: Necesito que te pongas Online, creo que es tiempo de que te explique todo. Emilio





martes, 16 de julio de 2013

Cuando te apasiona no hay pretextos




Todos tenemos algo que nos apasiona. Una actividad que nos mueve y sin importar en donde estemos o que hora es si tenemos oportunidad la realizaremos con gusto.

A algunos les encanta jugar fut-bol. Al estar en contacto con un balón todo el mundo se desvanece y sólo existe eso.Algunos más prefieren ver películas, quizá suene tonto, pero pueden pasar tardes enteras viendo una película tras otra, y está bien porque eso los hace sentir bien y es lo que les gusta; y digo si es lo que te gusta ¿Por que no hacerlo?. A otros les motiva quizá dibujar, plasmar en una hoja todo lo que ven o su mente puede crear, trazar su mundo perfecto y darle vida a ese trozo de papel. Lo mismo pasa con los escritores, ellos pueden darle vida a una hoja de papel pero de otra manera: Plasmando sus historias y todas aquellas cosas que pasen por su alocada cabecita. Como en la mía.

Pocas personas lo saben pero si hay algo que a mi realmente me apasiona es escribir. Pocas son las personas que saben que disfruto haciéndolo y son aún menos las que se han dado, o mejor dicho les he dado, la oportunidad de leer lo que hago.

Cuando todo a mi alrededor está tenso, triste o simplemente aburrido me siento frente al monitor y comienzo a dar rienda suelta a mi imaginación. Puedo escribir prácticamente de cualquier cosa: desde una cursi historia de princesas y dragones hasta la más ridículas de los cuentos de terror. Puede parecer estúpido pero para mi no lo es, realmente me gusta hacerlo y es aún más grandioso cuando las personas leen tus escritos y te animan a seguir adelante por que ¿Para qué mentir diciendo: No me importa lo que la gente piense? Porque ¡Claro que importa! Después de todo escribes para que la gente lea ¿no? Y si a la gente le gusta obviamente te sientes más motivada con ganas de seguir adelante y eso alimenta aún más tu pasión.

Quizá llegue un día en que te sientas mal contigo mismo y pienses que realmente eso no te gustaba tanto como creías; pienses que quizá no haces nada extraordinario y que lo que haces no sirve de nada, Piensas que tú idea después de todo no era tan buena . Dejas todo de lado y comienzas a ponerte pretextos tontos como : "No hay inspiración" "No tengo tiempo" "No sé de que escribir"; diariamente encuentras alguna dificultad nueva que evite que tú escribas y que aunque traigas mil ideas en la cabeza no puedas, o no quieras, plasmar.

Todo eso no es más que miedo a lo que la gente vaya a pensar y al final esto sólo estropea tus planes y vas cayendo poco a poco dejando de lado lo que realmente te gusta por un temor absurdo.

Quizá no sea la más lista de las personas pero creo que sólo hace falta leer un poco de lo escrito con anterioridad para darte cuenta de que estás en un error y que pase lo que pase y piensen lo que piensen si te gusta sólo hazlo. Estás aquí para ser feliz no para hacer felices a los demás y sí eso es lo que te gusta ¡Sólo Hazlo!

En fin. Hace tiempo deje de lado mis historias, mis ideas y mis escritos iniciados por temor al rechazo y hoy volviéndolos a leer me doy cuenta de que eso me hacía feliz y con el sólo hecho de imaginar una historia sonreía sin pensarlo . Así que desde ahora retomaré eso que es lo que me apasiona, escribiré porque me gusta y no por agradar a los demás.

Y sí, quizá esto no tenga mucha congruencia o no sea la mejor de las historias,porque escribiendo poesía o vivencias suelo llegar a aburrir pero , no sé, necesitaba hacerlo.

Recuerda que si tú tienes una pasión o algo que te guste no dejes que nada te detenga, ni siquiera pretextos tontos o el miedo al "que dirán" ya que mientras tú seas feliz las demás cosas salen sobrando...

jueves, 4 de julio de 2013

Un nuevo comienzo

Tristeza... Desesperación...Enojo...Un sinfín de sentimientos que no me puedo explicar. 

Hace tres años todo era diferente, le sonreía al mundo, era capaz de ver las cosas buenas de las personas y no todas me parecían desagradables. Contaba historias, bromeaba con la gente, era capaz de reír hasta con la más mínima provocación. Era feliz.

Al salir de la preparatoria esas cosas comenzaron a cambiar. Quizá no de inmediato, pero poco a poco mi mundo comenzó a cerrarse, dejaron de interesarme las cosas que antes me interesaban y me sentí mal al ver que todos mis amigos volaban mientras que yo me quedaba encerrada en mi mundo sin rumbo ni destino.

Comencé a odiar a las personas sin razón y poco a poco fui encerrándome en esta burbuja, aislada de la sociedad. Pretendiendo estar segura y pensando que es lo mejor para mi. Ya no reía con tanta facilidad y las risas de los demás me parecían irritantes. Mi única distracción era mi mundo virtual.

Vivía feliz en mi mundo virtual, podía tener un mínimo contacto con las personas que me rodeaban a través de eso. Era feliz compartiendo lo que sabía con otros y conociendo gente similar a mi. Beatlemaniacos. Quizá suene tonto pero eso me hacía feliz, me hacía sentir con vida y que le era "útil" a la sociedad.

Tiempo después descubrí que tenía una gran pasión oculta: La escritura. Pasó por mi mente fugazmente la idea de escribir un fan-fic incluyendo a mis ídolos en mi historia. Realmente me encantó hacerlo. Algo que jamás imaginé se convirtió en mi más grande pasatiempo.

El tiempo corrió y todo esto fue volviéndose monótono y aburrido; y para finales del dos mil doce ya no tenía ánimos de escribir, platicar con las personas virtualmente ya no me emocionaba tanto como antes . Y no digo que no me gustara por que realmente amo escribir y amo a esos amigos; pero simplemente se fue la motivación y ya no sentía la misma alegría que antes.

Cuando estaba sola todo se volvía oscuro. Mi mente se llenaba de ansiedad y comenzaba a pensar lo peor. Me encontraba confundida y nada lograba llenar el vacío que sentía.

Pasaba tardes enteras dormida y sin ánimos de nada. Ya no me emocionaba conectarme ni escuchar música ni ordenar mi recámara... nada de lo que anteriormente me hacía feliz lograba contentarme. Preguntas sobre mi futuro comenzaron a acecharme. Preocupaciones sobre mi vida cada vez frecuentaban más mis pensamientos. Comencé a sentir odio hacia mí misma, me sentía inútil, incapaz de hacer las cosas. Muchas veces ya no lo soportaba y lloraba. Lloraba por las noches. Nadie sabía lo mal que me sentía.

Una tarde, mi subconsciente me traicionó y solté todo lo que tenía adentro, lloré como hacía tiempo que no lloraba. Me sentí un poco liberada pero mi hermana, que escuchó todo, parecía preocupada. Me abrazó y me dió la idea para mi: Visitar a un psicólogo.

No tardamos mucho y en menos de quince minutos tocamos a su puerta. Ella me atendió con la misma sonrisa que siempre prevalece en su rostro y me prometió que me ayudaría. Sé que así será.

Hace pocos días, dos para ser exacta, fui a mi valoración. Ahí realicé varios dibujos y algunos cuentos y ¡Caramba! ¡Esas cosas nos proyectan a la perfección! Cosas que a nadie le había contado se reflejan ahí... en mis dibujos... en mis cuentos.

Creo que las cosas salieron bien ese día y a partir de este martes comenzaré con mis citas. Creo que ahora que lo saqué y que recibiré la ayuda que necesitaba me siento más libre, como si hubieran quitado una gran roca de mi espalda.

Una de mis primeras tareas fue abrir un blog o página de facebook para publicar lo que escribía, incluyendo los cuatro cuentos que escribí en mi valoración, pero creí que sería mejor idea comenzar por explicar brevemente, o quizá no tanto, el motivo de este blog. 

Quizá no tengo grandes problemas, creo que a comparación de muchas personas yo tengo todo para poder sonreír y , sin embargo, hay algo que no me deja hacerlo al cien por ciento. Sé que a partir de ahora las cosas comenzarán a cambiar, no radicalmente, pero poco a poco iré dando pasitos que me ayudarán a encontrarme a mi misma y a no dejarme caer.

Desde hoy daré todo de mi parte para cambiar, porque quiero ser feliz. Por mi y por todas las personas que me rodean.